Relato erótico: Es momento de empezar

martes, 29 de marzo de 2016
En mi instituto hay una chica muy guapa, con una sonrisa brillante y preciosa. Esta chica tiene el don de hacerme sonreír sin ni siquiera hablarme, más que nada, porque yo sé todo de ella, pero ella no sabe nada de mí.
Me cruzo con ella en el patio del instituto y en los pasillos, y nos cruzamos miradas, pero no sé porque me mira, si porque también yo le gusto o porque sabe que no puedo pasar por su lado sin mirarla.

Pero seamos realistas, soy una chica no muy llamativa y ella es una chica que... ¡dios, que chica! Me gustaría poder decir que sé que es lesbiana también, pero en realidad no lo sé. Solo sé que nunca ha tenido una pareja, al menos nadie que yo conozca de su entorno sabe nada. Pero es que no puedo creer que ella, una chica de pelo castaño larguísimo, con unos ojos verdes hipnotizadores, esos labios espectaculares que acompañan esa sonrisa, delgadita, pero sin parecer un palo, y así a ojo ¡una noventa y cinco de pecho! Claro que eso es por lo que he visto en su instagram, fotos en bikini y tal, no iba a ir sin atreverme si quiera a decirle “hola", le voy a decir “Ey ¿tú que talla de sujetador usas?” ¡ni loca! Pues eso, que no me puedo creer que no haya estado con nadie.

Que me digan que yo no he tenido pareja pues mira, pero es que hasta yo he tenido una pareja... y eso que soy “monilla”,  ojos verdes, pelo corto con mechas y ni gorda, ni flaca, más bien flaca diría yo, mis amigos dicen que estoy bien y mi abuela que cuando me abraza parece que abraza un esqueleto. En definitiva, que si yo, una chica monilla, de una ochenta y cinco he tenido pareja, como no va a haberla tenido ella, es algo incoherente, creo que tiene tanto a chicos como a chicas tras ella, tiene donde elegir, está claro.

Bueno, seamos realistas, esa chica está esperando a alguien que seguro me da mil vueltas y yo tengo que centrarme en mi examen de hoy, me juego el trimestre y seguro que nos toca compartir el aula multiusos con otra clase para variar y que estarán la mitad haciendo el tonto porque serán los de primerillo.

Vale, no, no es una clase de primerillo...es su clase, no podía ser otra, tiene que ser con su clase aunque no la veo, y yo teniéndome que centrar en un examen al cual llego tarde y no sé donde me tendré que sentar.
Al fondo, las dos únicas mesas que quedan vacías, supongo que una de ellas lleva escrita mi nombre, y allí me voy a sentarme, e intentar sacar este examen adelante y dejar de mirar a ver si la veo.
Me reparten mi examen escribo mi nombre y de repente alguien esta sentándose a mi lado mientras yo intentaba resolver la primera pregunta, sigo a lo mío, pero de repente me hablan y acabo distrayéndome.

- ¿A qué día estamos?-. Era ella, esa diosa de ojos verdes y sonrisa perfecta. Tardé unos segundo en reaccionar pero al final lo pude hacer.
- Estamos a 13 de noviembre-. Acabé por decirle mientras rogaban silencio en el aula.

Intenté centrarme de nuevo en mi examen pero de vez en cuando no podía evitar mirarla en el silencio del aula. Acabé mi examen, no podía salir del aula y no sabía qué hacer para distraerme y no parecer una acosadora mirándola, pero es que hasta su olor era perfecto, era como un olor a vainilla. Ella acabó también su examen y seguíamos sin poder salir fuera y bueno, al final me alegro de que las cosas fueran así.

- Por cierto, gracias por decirme la fecha.
- De nada, no fue nada – Le sonreí y me correspondió la sonrisa.
- Por cierto me llamo Lola, bueno Dolores pero prefiero Lola.- ¡Dios! No me lo puedo creer, no solo me estaba hablando, si no que se estaba presentado, como si yo no me supiera su nombre.
Yo...yo me llamo Patricia pero me dicen Patry.
- Encantada. ¿Y que tal tu examen?

Durante la media hora restante de clase estuvimos hablando y ahora, aún entiendo menos como no ha tenido pareja, porque es súper agradable hablar con ella y lo mejor de todo lo que hablamos fue que me dijera que le apetecería seguir hablando conmigo, aunque no sé si ha sido por quedar bien la verdad, pero bueno, ya es el momento de ir a casa y mañana será otro día, al menos pude hablar con ella.

-  ¡¡Ring…..riiiingg….RIIIIING!!
- Que sí, que sí, que ya te he oído, cállate.

Suena el despertador y me despierta de mala gana, estoy cansada, quiero seguir durmiendo. Son las 5 de la mañana, pero tengo examen de nuevo y tengo que repasar, así que saldré de la cama y cogeré el libro para empezar a estudiar, ¿o debería de arreglarme antes por si me duermo? Bueno, mejor me doy una ducha y me visto así me espabilo un poco y después estudio hasta la hora de irme a clase.

Cojo la ropa y entro al baño donde me preparo la toalla y me quito la ropa para meterme en la ducha, aunque en realidad preferiría que me la quitasen…
El agua sale templada, cae en mi cara y se va deslizando por cada centímetro de mi piel, recorriéndola como si recorriera el caudal de un río, teletrasportándome y haciéndome sentir que floto en un río, me relaja y me hace sentir en paz. Cojo el jabón volviendo en sí y me enjabono; me lavó el pelo, me aclaro y salgo liada con la toalla en el cuerpo. No sé que me lleva a ello, pero la imagino a mi lado, acariciando mi cintura y besando mi cuello, me hace estremecerme solo con pensarla pero… Me echo agua fría en la cara, necesito centrarme, tengo que estudiar, tengo un examen importante. Me visto, me peino y me vuelvo a mi dormitorio a estudiar.

Pfffff, ya es hora de ir a clase y no estoy muy convencida de que vaya a aprobar este examen; además, ocupará las tres primeras horas de clase. Mejor dejo de pensar, meto prisa a mi prima que seguro que no estará lista o volveré a llegar tarde.

Estoy ya en la puerta del aula multiusos donde pasaré tres horas. Al parecer hoy no compartiremos clase, al menos la primera hora, porque solo nos encontramos mis compañeros y yo en la puerta con unos nervios increíbles y el profesor llega tarde.
Hoy creo que volveré a ocupar el asiento de ayer, no porque no haya sitios, si no porque me trajo suerte, pude hablar con ella por fin, aunque solo fuera media hora.

- Alumnos, espero que ya estén todos. Una vez entremos, no quiero sentirles hablar, les repartiré el examen y si alguien no ha llegado aún no podrá pasar hasta la siguiente hora, para que luego no digan que no les informo. Colóquense dejando un espacio de una silla entre ustedes, por si asistiera alguna otra clase. No olviden que tienen prohibido usar el móvil, si veo alguno encendido o apagado será requisado, si veo a alguien intentando copiar o copiando, será suspendido de inmediato e irá a septiembre y me aseguraré de que no apruebe mi asignatura este año. Dicho esto, pueden ir pasando.

Sí, tenemos un profesor algo serio y estricto pero es buen profesor, aprendo mucho de su asignatura la verdad.
Última fila, asiento que pega a la pared y en el lado izquierdo del profesor, ese es mi asiento, aquí pasaré tres horas enfrentándome a mi examen.

- Comprueben que todos tienen 6 folios, tres impresos a doble cara y tres limpios con el sello del centro. Las respuestas la quiero en el folio del centro, no leeré los impresos, es más, se los quedarán ustedes, yo ya tengo mis enunciados. Os desearía suerte, pero si habéis asistido a mis clases y atendido no la necesitáis.
- Profesor, yo solo tengo dos folios impresos, me falta uno.
- Ahora mismo solucionamos eso, pensaba que me ibas a decir que no me atendías en clase y me iba a llevar una desilusión, señorita Patricia.

Ahora sí, mis tres impresos con 25 enunciados, en tres horas, me sobran tiempo. Ahora solo necesito silencio y centrarme en el examen.
Ya ha pasado una hora y llevo 13 ejercicios hechos, a este ritmo me sobrará una hora, pero tendremos una pausa. Viene un profesor a preguntar si pueden compartir con nosotros aula las dos siguientes horas y le ha dicho que sí, así que volveremos a compartir aula y habrá murmullo, así que esperaré a que se sienten y se calmen para seguir. Es increíble, la tercera alumna que hay en la cola es Lola, seguro que hoy se sienta en otro sitio, no tiene que buscar sitio libre, ni sentarse a mi lado. Hoy está tan guapa; creo que desde que vi que estaba ahí, no he dejado de mirarla. Hoy lleva esos pantalones apretados que le marcan un culito increíble y le dan una forma preciosa, una camiseta algo ancha y con escote lateral, normal. No tiene, ni creo que tenga, ningún problema por mostrar su cuerpo, si es que es perfecta.  Intento dejar de mirarla y miro mi examen, siento que empiezan a entrar en clase y siento como la silla de mi lado se mueve, viendo solo esos pantalones rojos, ajustados y sé que es ella la que se sienta a mi lado, pero ¿por qué? No puedo evitar mirar para asegurarme que es ella y me dedica una sonrisa y me dice:

- Hoy me traigo aprendida la fecha, aunque espero que me de tiempo de hablar contigo-. Creo que en ese momento me puse roja por completo.
- Será un placer hablar contigo.

Volvió el silencio y volví a mi examen. Me quedaban 12 ejercicios para casi dos horas y todo el tiempo que me sobrara podría hablar con ella si ella acabara con tiempo también. Estaba bordando el examen, creo que prácticamente estaba perfecto lo que había hecho; además, salí de dudas cuando don Ramón me quitó el folio que tenía ya completo de los ejercicios y me lo revisó.

- Muy bien señorita Patricia no esperaba menos de usted. Me está sorprendiendo; prácticamente este folio esta perfecto.

Al decirme eso, mi compañera porculera saltó diciendo que me estaba copiando, siendo mentira. Mi suerte es que don Ramón sabía que no era así, al parecer había estado observando mi comportamiento durante el examen y Lola me observaba en esos momentos y yo me estaba poniendo muy nerviosa. Ella me miró de nuevo y me regaló una de sus sonrisas como queriendo tranquilizarme. En esos momentos parece que nos conociéramos de siempre, ella volvió a mirar su examen y yo volví al mío. Tocó el fin de clase de 2 hora y a mí solo me quedaban 2 ejercicios para acabar mi examen; al terminarlo no me dejarían salir, pero al menos podría volver a hablar con ella y eso era algo que me agradaba. Acabé mi examen y me quedé sentada apoyando mi espalda en la pared, mirando hacia a ella. Tenía una letra preciosa, creo que todo en ella era perfecto, hasta sus exámenes. Tenía todo meticulosamente ordenado, cada cosa de su color. Acabó su examen y fue a entregarlo y nada más volver me habló.

- ¿Qué tal tu examen? De 10 por lo que dijo tu profesor ¿no?
- Bueno eso dice él, yo creo que no paso del 7.
- Y yo creo que me gusta una empollona que sacará un 10-. ¡¡Esperaaa!! A dicho, ¿me gusta? ¿le gusto?
- A saber quién te gusta. ¿Y tu examen que tal?
- Ese comentario no tenía que haberlo dicho, pero ya hecho porqué negarlo. Creo que llevo desde el año pasado cruzándome miradas contigo, sonriéndonos en los pasillos, incluso hemos coincidido en fiestas y nunca tuve valor de hablarte. Pero ayer lo hice y pude ver que me gustas más de lo que pensaba-.

Vale, estoy roja, roja como un tomate y no sé donde meterme. Le gusto y más claro no me lo ha podido decir, mi sonrisa demostraba que me encantaba. Bueno, ahora debería de decirle que también me gusta, ¿o ya lo sabrá?

- Yo te hacía con mejor gusto, la verdad- le dije entre sonrisas-. Pero me alegro de ser yo.

Después se hizo el silencio y no sabía qué hacer, así que le hablé del examen y de lo que tenía pensado hacer en un futuro. Ella me comentó que su examen le había salido muy bien pero que no había pensado que hacer en un futuro, que a ella lo que le gusta es la fotografía y pintar, pero sus padres quieren que sea médica o doctora o algo del estilo y también intercambiamos nuestro número de teléfono. Tocó el timbre que anunciaba el fin de clase y el inicio del recreo.

- Te veo luego- me beso en la mejilla, cogió sus cosas y salió; y remarco ¡me besó la mejilla!
- Has… hasta luego.

Salí al recreo con mis amigos como siempre, y ella estaba con sus amigas, cada una en una punta del patio, pero no podíamos evitar cruzarnos alguna que otra mirada. Fui con mis amigas a dar una vuelta por el instituto por el mero hecho de andar un poco, parecía que habíamos  pensado igual. En mitad del camino nos cruzamos cada una en un sentido pero haciendo lo mismo, nos sonreímos y volvimos a cruzarnos miradas, cada vez me provocaba más tensión mirarla, creo que la deseo ya demasiado.
Acaba el recreo y como no es raro, soy la última en acudir a mi edificio. Entro y se abre la puerta del aula de ciencias; hoy no tocaba esa asignatura y no debería haber nadie allí. Era Lola, salió del aula sin cerrar la puerta, miró a ambos lados y viendo que no había nadie tiró de mí hacia dentro del aula y cerró la puerta.
-  ¿Ahora no tienes examen verdad?
No, no tengo examen pero si nos pi…- no me dio tiempo a decir nada más, sus labios besaron los míos  y yo no supe más que dejarme llevar.
- Procuremos no hacer ruido y que no nos pillen.

Me sonrió y me volvió a besar y esta vez me permití el lujo de juguetear con mi lengua, pero ella me hizo estremecerme al sentir como sus manos tocaban mi abdomen por debajo de mi camiseta, sus dedos estaban calientes. La sensación de estar allí dentro con ella, haciendo algo prohibido, me excitó y mucho. Me apetecía desnudarla y poner mis manos sobre su piel desnuda. Me dejé llevar y quería besarle su cuello y lo hice; y empecé a subirle la camiseta y noté como ella acariciaba mi cuerpo. Menos mal que echamos el pestillo del aula porque oímos unas llaves en la cerradura; nos miramos y solo se nos ocurrió meternos en un armario del aula y esperar que no nos pillaran, era una situación que nunca pensaba vivir en el instituto. Era un profesor a quien sentimos coger unas probetas y poco más; después salió pero no cerró el pestillo, supusimos que volvería así que decidimos salir de allí y saltarnos las clases.

Estoy mucho más tranquila, me ha encantado que me bese de esa manera. He sentido algo diferente a otras ocasiones, hasta el momento nunca había experimentado tanto deseo por una persona.
Me lleva de su mano corriendo por el instituto, intentando que nadie nos vea, para saltar por las vallas de atrás que están rotas. No sé donde me lleva ni que haremos por ahí, pero estoy deseando salir corriendo de su mano y hacer cualquier cosa con ella.
Ya estamos fuera del instituto, y vamos andando sin saber a dónde, simplemente andamos y hablamos.

- ¿Te has saltado alguna vez las clases?- me dice mirándome con esos ojos verdes que me cautivan y esa sonrisa llena de vida.
- ¿Cuenta irse en el recreo el día de puertas abiertas?- me atrevo a decirle aunque supongo que ahora pensará que soy una niña de mamá. Se ríe.
- No, no cuenta. Más que nada porque no se dan clase ese día.
- Bueno, pues entonces no.
- Soy una mala influencia para ti. No debería llevarte conmigo.
Bueno, estoy dispuesta a correr el riesgo- dije mientras en mi cabeza suena un “si es por ti, correré el riesgo que haga falta”.
- No sé qué pensar de eso.

Sonríe y me agarra de la mano tirándome hacia ella y dándome un beso en el cuello, beso que me hace estremecer y me deja con ganas de probar sus labios de nuevo. No puedo evitarlo, la detengo, le agarro la cara y la beso, no podía seguir con esas ganas de besarla. Ella agarra mi cintura, pegando mi cuerpo con el suyo, acariciando mi cintura, nos miramos y pude contemplar mi reflejo en sus ojos. Os juro que es lo más hermoso que he visto en mi vida, creo que es un sueño hecho realidad.

No sé cómo he llegado aquí pero está claro que ha sido ella quien me ha hecho llegar a este lugar. Estábamos en su “casilla” (lugar donde iba los fines de semana con sus amigos para escuchar música, beber y otros vicios), me perdí en su cuello sin ni siquiera darme cuenta y ella consiguió llevarme donde quería. Fuimos por toda la "casilla", de pared en pared hasta que llegamos a la única habitación donde había una cama, me tiró sobre ella y usó mi cuello como le vino en gana mientras deslizaba las manos bajo mi camiseta levantándola lentamente. Pronto sus dedos se encontraban sobre mi vientre, me quitó la camiseta y la tiró por los aires. Sus labios empezaron  a jugar con mis pezones, mis manos empezaron a desnudarla. Me tocaba ligeramente, deslizándose hacia abajo, acariciando mi entrepierna. Ella me agitaba, me hacia estremecer. Me besaba mientras sus dedos seguían un recorrido hasta mis senos, los bordeó mientras yo seguía embelesada mirándole sus pechos y sus claros pezones, observando como se endurecían. Besó generosamente mis labios.

Con la punta de la lengua bordeé sus pezones mientras jugueteaba con ellos con mis dedos. Ella se agitaba y buscaba mis manos, se abría y suspiraba, mis dedos se encontraban con su humedad, sentí su clítoris como palpitaba y se lo palpé con cuidado. Volvió a estremecerse y gimió, la besé mientras mis dedos la complacían. Sus caderas comenzaron a moverse buscando más intensidad a mis caricias. Comencé a introducir un dedo dentro de ella. Mientras lo hacía la contemplé sin apartar mi mirada de la suya, estábamos excitadas y eso se notaba en el ambiente.
Empujó sus caderas hacia mí envolviéndome por completo. Le sonreí pícara y me devolvió la sonrisa mirándome con esos preciosos ojos verdes. Poco a poco fui descendiendo, llenándola de besos, hasta llegar al lugar que estaba esperando.
Su cuerpo se puso tenso mientras mi lengua jugaba con su clítoris, terminé probando su sabor y pude sentir como se estremecía. Aproveché para introducir mi lengua dentro de ella, la moví lo mejor que pude intentando complacerla y sentía como se tensaba su cuerpo.
Pude contemplar como sus manos agarraban fuertemente el colchón viéndome tentada a penetrarla con mis dedos pero esta vez no introduje uno sino dos, con movimientos circulares, rápido y lento, separando mis dedos dentro de ella. Mientras lo hacía ella se incorporó un poco, sus piernas cada vez estaban más abiertas mientras ponía su mirada fija en mí dejé de mirarla para seguir ahí, donde tanto la excitaba.
Se terminó de incorporar y sus caderas comenzaron a subir y bajar, rápido, más rápido. Se sostenía echando los brazos hacia atrás. De esa manera pude contemplar como hacía que mis dedos la penetraran como ella quería y cuando ella quería. Envolvió mi cuerpo con sus brazos besándome en un profundo beso. Dio la vuelta a toda la situación, me giró sentándose sobre mí, dirigió su manos entre mis piernas y me miró con una sonrisa picara.


- Alguien está algo empapada ¿no?
No sé de qué te sorprendes, sinceramente.

Me hice con sus labios e incluso nuestros dientes se rozaron. Poco a poco me fue tumbando hasta quedar completamente sobre mí. La volteé sin darle tiempo a una reacción y volví a introducir mis dedos, ella intentaba alcanzarme e introducir los suyos en mi interior, mientras usaba la otra mano para sujetar mi nuca con la intención de que nuestro labios no se separaran.
- ¿Ya?- le pregunté entre gemidos.
- Casi -  fue capaz de responder.

Le volví a acariciar el clítoris al igual que el recorrido de los pliegues de sus labios inferiores repetidas veces. Le volví a preguntar pero no me contestó, se limitó en sacar sus dedos de mi interior, curvar su espalda y pude notar como su respiración se retuvo durante unos segundos dejando tras de sí un suspiro, rodeándome después con sus brazos y su cara escondida en mi cuello. Sentía como sus labios seguían humedeciéndose, dejando escapar unos suspiros cada vez más intensos y tras el más profundo de ellos buscó mis labios y nos fundimos en un beso apasionado. Mi vulva irritada se sintió complacida cuando empezó a rozarse con su piel sin dejar de besarnos. Me miraba con sus ojos verdes vidriosos, deslizó su mano dentro y me penetró. Yo moví mis caderas, deseosa por terminar en sus brazos por fin para que me envolviera en un abrazo mientras juntas controlásemos nuestra agitación. Mis caderas iban y venían contra su mano, apoyada en su pierna, sentí que empezaba a ceder pero me obligué apoyando los brazos a cada lado de su cabeza para sostenerme, quería que viera mi rostro de placer. No pude más, cerré los ojos y gemí utilizando mis últimas fuerzas antes de que el peso de mi cuerpo devorara sus dedos entre gemidos, y mientras acariciaba mi rostro con la mano que tenia libre, no pude más y juntando mi frente junto a la suya dejé que mi cuerpo experimentara lo que nunca antes había sentido.
Las dos estábamos agitadas, me abrazo con fuerza. Estábamos empapadas y complacidas, me dejé caer sobre su hombro sin dejar de abrazarla, me reincorporé un poco, lo justo para poder besarla, volviendo después a acurrucarme en ella quien me abrazo de nuevo.
Me quedé dormida y cuando me desperté estaba ahí, acariciándome y sonriéndome, me dio un beso en la frente.


- Hola bella durmiente- me sonrió.
Dime que no llevas todo el rato mirándome.
- ¿Por qué no debería de hacerlo con lo bonita que eres?- me puse colorada.
- ¿De verdad?
- En realidad me acabo de despertar también, pero no me habría importado quedarme mirándote, estabas más mona. Bueno, deberíamos cambiarnos y volver al instituto, es casi la hora de salir.

Nos vestimos y recogimos un poco todo lo que habíamos revuelto. Antes de salir me besó, salimos hacia el instituto y allí se despidió de mí.
En ese mismo momento me inundó una gran duda, ¿que soy para ella? ¿Soy solo un revolcón?, ¿un entretenimiento?. ¿A partir de ahora no querrá saber nada más de mí o qué sucederá? No quiero que esto acabe ahí.
Sigo con mis dudas tirada en la cama mirando al techo sin poder dormir. No quiero que todo se quede en un día y no sé si hablarle o no por Whatsapp. Tampoco quiero que crea que la quiero atar.


¡¡Ring…..riiiingg….RIIIIING!!
- Diooos, otro día más.

Salí de la cama y me arreglé, me preparé para ir a clase. Cogí mi móvil y vi que una luz parpadeaba, lo desbloqueé y era un whatsapp suyo.
                                               
- Ey morena, tenemos que hablar. Te veo en el instituto.

Y ahora es cuando la veré y me dirá que no quiere saber nada más de mí, que lo de ayer fue bonito pero que no podrá volver a ocurrir y todas esas cosas.

Estoy en la entrada del instituto esperando a mis amigos para ir juntos a clase como cada mañana, pero Lola llega antes que ellos, me coge del brazo y me aparta un poco de la gente.

Perdona que te coja así.
- ¡Eh! Hola, buenos días o algo no.
- Sí, mejor voy al algo- me besó agarrando mi cintura- No soy capaz de dejar de pensar en ti, ni quiero hacerlo. Quiero que estés conmigo, así que, es tu elección, ¿quieres ser mi novia?

Estaba totalmente roja, no era capaz de decirle nada, así que simplemente me limité a hacer lo que me apetecía hacer. La besé, la besé con todas mis ganas.


Me tomo eso como un sí- me sonrió- Anda tira para clase que vas a llegar tarde.
- Y tú no vas a llegar tarde, ¿no?. Anda tira tú también.

Al final estoy con la chica que me gusta, que me encanta, con la que pensaba que no iba a llegar a nada, pero resulta que está pasando de todo y no quiero que deje de pasar.
Ahora puedo decir que es mía y que estoy con ella, que ahora cada mirada y cada sonrisa tendrá aún más sentido porque las cosas han cambiado.
Es el momento de empezar un nuevo capítulo con una portada nueva, bonita y colorida.

Escrito por @srtadesquiciada

8 comentarios:

  1. Wauuuu si este es el primero... Me siento a esperar a los demás!!! Felicidades!! Me ha gustado mucho!! No dejes de escribir!!! Besos!!!

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    1. Me alegro mucho, intentare seguir escribiendo. Un besos

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  2. Para ser el primero esta muy bien stardesquiciada, sigue así.

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    1. Muchas gracias, seguiré intentandolo. Un abrazo.

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  3. Precioso, lindo y tierno ...caxis ¿una 95? joder podía ser una 80 sin copa coño!

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  4. buen relato me fascino

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