Soy toda tuya

jueves, 9 de mayo de 2019
Soy toda tuya.

Tuya en cuerpo, alma, pensamientos, sentimientos, corazón. Hace tiempo que lo tenía claro no, transparente, y ahora sigo pensando exactamente igual.

Mi cuerpo solo vibra con tu recuerdo. Mi alma solo está completa a tu lado. Mis pensamientos siempre desembocan en tu imagen. Mis sentimientos hacia ti no han cambiado un ápice, sigo completamente enamorada de ti, y mi corazón... es un órgano feo y sanguinolento, ya lo sé, pero sigue latiendo a mil por hora cada vez que rememoro momentos que vivimos juntas.

"Soy toda tuya", frase que puede llevar a equívocos. Frase que fue base de varias conversaciones nuestras. Nosotras teníamos muy claro su significado, lo que sentíamos cada vez que la escuchábamos en boca de la otra, y lo que queríamos decir al pronunciarla.

De todas maneras, lo quisimos dejar claro en muchas ocasiones. No somos propiedad de nadie, no somos dueña de la otra, no somos una posesión. Somos de nosotras mismas.

¿Entonces? ¿Esa frase? Esa frase es mucho más, ambas lo sabemos. No, no es ser de tu propiedad. Es saber que cada poro de mi piel ansía sentir tu piel. Que mi boca solo busca el sabor de tus labios, de tu lengua. Que mi cuerpo solo se sentirá vivo junto al tuyo. Pensar en tenerte a mi lado en los buenos momentos, en los malos y en los regulares. Que no hay nada mío que no sea tuyo, por eso, compartir lo que me queda de vida contigo sería un sueño hecho realidad. No hay confusión ninguna. No soy de tu propiedad, lo sé y lo sabes, pero soy toda tuya porque toda yo lo siente así.

Al releer lo que he escrito, podría incluso decir que es un galimatías para aquellas personas que nunca han sentido esto tan profundo. Yo, que así lo vivo, pienso que no sabría expresarlo mejor.

No puedo evitar todas estas sensaciones, todos estos sentimientos, tampoco estoy luchando por no sentirlos. Están ahí, muy vivos, muy a flor de piel. Es una mezcla de sensaciones porque duele, claro que duele, pero también me han hecho vivir y estremecerme hasta un punto inimaginable de placer, amor y felicidad.

Hoy te digo "soy toda tuya" por todo lo dicho anteriormente, pero sabes perfectamente que era mucho más. Vibrábamos, nos aumentaba el ritmo cardíaco de una manera increíble cuando la decíamos o la escuchábamos, incluso jugábamos con ella.

Soy toda tuya.

Nunca me cansaré de repetirla. No me siento objeto, no me siento propiedad, no me siento sumisa. Me siento tuya, me siento enamorada.

Chiquinina

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