Relato: "Un café y un polvo" Parte 16 (Capítulo 49)

jueves, 27 de abril de 2017
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PARTE 16. CUANDO EL RÍO SUENA, AGUA LLEVA.


CAPÍTULO 48. RECOGIENDO TEMPESTADES.

MARTINA
Intentaba tener vida normal.

Estuve semanas como una zombie. No comía, no dormía, no salía de mi habitación. Las chicas llegaron a preocuparse de tal manera que vino un médico a reconocerme en mi propio domicilio. Gabi fue como la madre que nunca tuve, siempre atenta a mí. Me preparaba la comida, me daba los medicamentos, me obligaba a comer, a ducharme, a intentar dormir… aunque la usé más como paño de lágrimas. En el piso no paraban de entrar y salir mis amigas para saber si había algún cambio en mi comportamiento. Ellas eran mi familia, porque la mía propia ni apareció por casa, aunque lo agradecí. Eso sí, no pararon de llamar por el asunto de la boda de mi hermana que, por cierto, es por lo único que me arrepiento, no haber asistido al evento, pero no quería estropear uno de los mejores días de mi hermana. Fue con ella con la única que quise hablar y con la que me disculpé contándole, sin muchos detalles, la causa por la que decidí no asistir a su boda.

Lucía no cesó en su empeño de hablar conmigo desde que se enteró de lo sucedido. Era tremendamente testaruda cuando se le metía algo en la cabeza. Tuve que acceder a hablar con ella, y no me arrepiento. Lucía siempre me ha dado paz, confianza, siempre ha habido una conexión entre nosotras. Aunque Alba era su hermana, comprendió toda la situación y mi decisión ante esos hechos. La admiraba. Apenas era mayor de edad y tenía una mentalidad de lo más adulta. Desde entonces hablo con Lucía, al menos, una vez a la semana. La verdad es que no quiero perder contacto con ella, no se lo merece.

De Alba, no me apetece ni de hablar de ella. Estuvo viniendo todos los días para intentar hablar conmigo. Me llamaba cada día. Mensajes en el Whatsapp. No era acoso, porque no se excedía en los intentos diarios, pero sí constante. Un día, sin más, dejé de recibir llamadas de ella. Lucía debió hablar con Alba después de tener la conversación conmigo. Nunca me lo confirmó, pero era evidente que tuvo que hacerlo porque coincidía en las fechas.
No me interesa nada referente a Alba. Desde ese día no sé nada de ella, ni me importa. Me rompió, me rompió en mil pedazos y solo dejó una Martina ausente del mundo real. Fue tanto el dolor que, cuando me di cuenta, me encontré que ya no sentía absolutamente nada por dentro. Me había quedado vacía.

Nuestra relación fue tóxica, siempre lo supe, pero no dejé nunca de creer que lo podríamos superar juntas si realmente queríamos hacerlo. La cuestión es que no estábamos juntas en eso. Si solo remaba yo por mi lado de la barca, nunca avanzaríamos, solo daríamos vueltas constantes, y eso es lo que nos pasaba, nunca avanzábamos. Decidí poner un punto y final a todo eso.

Lo decidí y así lo hice. Con las mínimas fuerzas que me quedaban, comencé a reconstruir a Martina. No sabía que nueva versión saldría de mí misma, pero lo que tenía claro que es tenía que seguir con mi vida, con o sin sentimientos, pero vivir. Gabi fue muy importante en todo ese proceso, pero el pilar principal fue, para mi sorpresa, Lola. No me esperaba encontrar a una Lola tan entregada a que yo saliera adelante. Ella era amiga de Alba, desconfiaba de sus intenciones cada vez que se acercaba a mí con la excusa de ayudarme, pero descubrí a una persona muy diferente de lo que pretendía aparentar con la gente de su alrededor.

Comencé a comer algo más, a salir de vez en cuando, a tener de nuevo las cosas ordenadas. ¡Odiaba el desorden! Mi vida fue un auténtico desorden durante semanas. Logré centrarme poco a poco en los estudios y, en definitiva, parece que empezaba a resurgir. Intentaba vivir sin muchos sobresaltos, lo más normal posible. Evitaba problemas, esquivaba discusiones. Quería estar tranquila y sin preocupaciones de ningún tipo. Está claro que no se puede tener todo y, por supuesto, ya comenzó a haber algo que no me dejaba estar en calma.

Hacía varios meses que mi padre ingresaba en mi cuenta un dinero que me daba para vivir demasiado bien. De no saber nada de él, que tuve que ponerme a trabajar porque ni siquiera me daba lo mínimo, me encontraba ahora que me hacía transferencia mensualmente de una cuantía bastante importante. ¿A qué estaba jugando?¿Qué maléfica conspiración habría ideado mi madre contra mí que había metido a mi padre por medio?

No me encontraba nada cómoda en esa situación. Creí que los ingresos cesarían pero no fue así, por lo que estuve varios días intentando hablar con mi padre. Por un motivo u otro, siempre estaba ocupado y siempre me decía que me devolvería la llamada, cosa que nunca hacía. La verdad es que no me sorprendía, siempre fue así conmigo, siempre era yo la que tenía que insistirle para que hiciéramos cosas juntos. El trabajo era su vida, no su familia. Esta última vez que contacté con él, le amenacé con ir a la oficina y plantarme allí hasta que me recibiera. Le montaría un buen jaleo en medio de todo su personal, y me daba igual que hubiese o no clientes allí. Sé que eso le desquiciaría. La idea de que apareciera en la oficina no debió gustarle mucho, porque me encontraba con una videollamada de él a través de Whatsapp.

— ¿En Andorra? ¿Qué haces en Andorra?
— Por motivo de trabajo, Martina. Parece mentira que me estés preguntando eso.
— ¡Pues claro que te pregunto! No sueles viajar. La mayoría de los asuntos los tratas por teléfono o personalmente, pero en tus oficinas. Y precisamente, en Andorra no tienes ninguna oficina. ¿O sí y no me he enterado?
— No. Pero me has dado una idea. Me lo tendré que plantear. Por esta zona podríamos…
— Papá, sabes perfectamente que no quiero hablar de tu trabajo — dije intentando evitar de que se me fuera por las ramas. Tiene siempre esa habilidad para eludir los temas que no le interesaban. — Vamos al grano. Sabes perfectamente porqué llevo días intentando hablar contigo. Dime porqué me estás transfiriendo mensualmente ese dinero.
— Porque eres mi hija.
— ¡Ja! ¿Ahora soy tu hija? Te caíste de la cama y te diste un tremendo golpe en la cabeza, ¿verdad?
— Es la verdad. No te he tratado como tal y quiero enmendarlo.
— No empieces con palabrería barata, papá. Tú y yo sabemos que no eres así y, por supuesto, las personas no cambian de la noche a la mañana porque sí. ¿Ha sido mamá la que te ha pedido que lo hagas?¿Qué me va a pedir a cambio?
— No, no. Tu madre no sabe nada, y será mejor que no lo sepa. Mejor evitar encontronazos con ella.
— En serio, papá, no te entiendo. ¿Por qué no os separáis de una vez?
— No es tan fácil…
— Papá, tan fácil como llamar a tu abogado y firmar el acuerdo de divorcio. Te quitará la mitad de todo lo que tengas, pero tú podrás vivir en paz. Tienes dinero suficiente como para dejarle la mitad y seguir viviendo de lujo. Deja de hacer el imbécil mandándome dinero y manteniendo a esa harpía.
— Seguiré mandándote dinero. Adminístralo con cabeza y obtendrás muchos más beneficios…
— Me sigues tratando como una niña pequeña, papá. No sigas por ahí porque no cuela. No eres así y algo ha pasado. O me lo cuentas ahora mismo o hablaré con mamá. Sabes que te hará la vida imposible, si es que no lo está haciendo ya.
— Martina, ¿no lo puedes dejar estar? Coge ese dinero, que es tuyo, y vive sin problemas económicos.
— Prefiero vivir sin otro tipo de problemas. No voy a parar hasta que me digas que puñetas pasa, y sabes que soy muy cabezona.
— Sí, lo sé. La historia es larga y prefiero contártelo en persona. Por teléfono no es seguro.
— ¿Seguro? Papá, me estás asustando, y encima tú en Andorra. Me están viniendo muy malos pensamientos…
— Martina — me interrumpió — mañana estoy por allí. Pásate por la oficina a eso de las cinco de la tarde y te lo cuento todo.

ALBA
— Pues no. No lo entiendo. Ya puedes explicármelo de nuevo.

Mi hermana me estaba tocando el coño, y mucho. Si no fuera por esa enorme barriga, de dimensión descomunal, no me hubiera apiadado tanto y la hubiera echado de mi cuarto a hostias.

— Lu, vete a la mierda. Me tienes hasta el coño con tus gilipolleces. Ya te lo he dicho. No hay más nada que explicar.
— ¡Claro que hay! Estás huyendo. Huyes de ella, huyes de mí, de Almu, de mis gemelas… ¡Eres una puta cobarde! Siempre huyes. No sabes hacer otra cosa.
— ¿Pero tú te estás oyendo? Me han destinado a París, te lo he dicho mil veces. No puedo dejar el trabajo. Por si no te has dado cuenta, tengo muchas bocas que alimentar, ¿sabes?
— ¡No!
— ¿No? — le pregunté señalándole el inmenso bombo que tenía como barriga.
— Bueno… sí, pero no.
— ¿Pero a ti que coño te pasa, barrilete?

De repente, se me puso a llorar de pie, en mitad de mi habitación. No me esperaba esa reacción y me fui a abrazarla. Su barriga me impedía poderla estrechar entre mis brazos como quería hacerlo, por lo que tuve que situarme a su lado. Se me escapó una risita ante tal situación cómica. Me miró algo sorprendida por mis actos y se contagió de mi risa.

— Dime, ¿qué pasa? Estás fatal con las hormonas de los cojones.
— Alba, me veo de nuevo sola. Ya no es solo cuidar a Almu, es que ya serán tres. A veces, toda esta situación me supera y tengo que explotar de alguna manera. No sé si podré…
— Shhhh… Tranquila, pequeña. Claro que podrás. Tú puedes con esto y con todo lo que te echen. Además, ¿qué coño es eso de que te ves sola? Tienes a Manu, a su familia, a mamá…
— ¡No me hagas reír, Alba! Mamá es otro de mis problemas, y que tendré también que acarrear con ello.
— Estaremos juntas en eso... y en todo. Mamá necesita un psicólogo. Al final, la depresión ha podido con ella. Tenemos que hacerle entrar en razón, y que vea que necesita ir al psicólogo para encontrarse mejor.
— No lo hará.
— Sí, ya lo verás. Pues eso, tonta. Los tienes a ellos y me tienes a mí. No físicamente, durante un tiempo, pero estoy para todo lo demás. No te faltará dinero, ni comida, ni sitio donde vivir. Ya lo hemos hablado, Lu. Os quedáis a vivir en mi casa, y te pasaré dinero mensualmente para que no te falte de nada. Todo saldrá bien, estoy segura.
— Claro, tienes razón. Todo va a ir bien. Es que, a veces, todo me sobrepasa.
— Es normal. Lo que no es normal es la fuerza que tienes para afrontarlo todo de la manera que lo haces. Te envidio, cabrona. Yo soy un puto desastre.
— Sí que lo eres. Sobretodo con Martina. De todas formas, te agradezco que pensaras lo que te dije y actuaras en consecuencia.
— Ya… Estaba claro que nos hacíamos mucho daño. La quiero con toda mi alma, pero no quiero dañarla más, se merece ser feliz, estar con alguien que le de tranquilidad, y no quebraderos de cabeza. Ha sido mejor así, le deseo lo mejor.
— Alba, ¿tú cómo estás?
— ¿Sinceramente? Rota por dentro. Lo hice como el puto culo. Está claro que no puedo estar con nadie…
— No digas eso, Alba.
— Es la verdad. Pero bueno, barrilete, ahora no quiero centrarme en mí y en mi jodida vida. Estáis vosotras y en eso me centro. Hablando de eso, tengo que hacer algunas llamadas de trabajo.
— Vale. Bajo a preparar la comida. ¿Alba?
— Dime.
— Todo saldrá bien.

Me guiñó un ojo y salió de mi habitación. Esta niña era la puta ama. No sé de dónde puñetas sacaba las fuerzas, pero era jodidamente increíble. La admiraba.
Cogí el móvil. Ojeé la agenda y marqué.



— ¿Alberto? Sí, soy Alba. ¿Pudiste averiguar algo?... ¡Eres la puta hostia! ¿Y por qué no me has llamado para contármelo?... Entiendo… ¿Tienes la documentación que lo confirma?... ¡Te follaría ahora mismo! Lástima que soy lesbiana — la risa creo que se escuchó hasta en la cocina — ¿Algo más que tenga que saber de ese hijo de puta?... Perfecto. A Mateo ya lo tengo cogido por los huevos.
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Arwenundomiel

8 comentarios:

  1. Al final se descubre el pastel jijijiji

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  2. Y ENTONCES..? Qué pasa con ALBA y MARTINA? Por FAVOR lleven la Historia hasta el FIN..! No ME DEJEN Con la INCÓGNITA ni sigan el ejemplo de otras que publican hasta 50 capítulos y sin más dejan de ESCRIBIR! NO IRRESPETEN al LECTOR y menos con TRAMAS tan ESPECTACULARES como esta! Yo en lo personal me he dedicado más a la LECTURA que a la TV por cuánto allí si que NO les IMPORTA NUESTRA OPINIÓN y DAN UN TRATO HORRIBLE a las Parejas IGUALITARIAS! Caso Celia-Aurora; Pepa-Silvia; Isabel-Cristina, entre otras! Así que a DELEITARNOS con su PLUMA y GENIALIDAD! ESPERO la continuidad y FINAL de este RELATO! Un Fuerte Abrazo desde VENEZUELA lleno de RESPETO Y ADMIRACIÓN por su GRAN LABOR!!

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    1. Muchas gracia por tus palabras. Tranquila que la historia tendrá su final. Nos está costando un poco publicar los capítulos por problemas personales y por la organización del concurso literario que estamos realizando. En breve, seguiremos publicando. Gracias por seguirnos y por comentar. Saludos.

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  3. buenas soy yo otra vez🙈, esta vez es para decir que me he vuelto a re leer toda la historia, incluido los dos ultimos capitulos, y al igual que mi paisa por alla arriba que escribia, pido por favor no jos dejéis con la intriga y terminar cuando podais el relato, saludos de una venezola en mallorca,adicta a los relatos les...

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    1. Tengo que pedir disculpas tanto a ti como a todas las que siguen a Alba y Martina. La historia no se quedará inacabada, lo que ocurre es que al ser la organizadora del I Concurso de Relatos Lésbicos, me está ocupando todo mi tiempo. En cuanto todo se normalice y sea la entrega de premios, volveré a publicar capítulos de nuestras chicas: Alba y Martina.

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  4. Excelente historia, me encanta pero por favor ya sube otro capitulo ¡¡Me tienes con la intiga desde hace 3 meses!!!

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    1. Tras unas merecidas vacaciones que nos hemos cogido, venimos con las pilas cargadas para seguir con la historia. En breve tendrás noticias de Alba y Martina.

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