Relato "Un café y un polvo". Parte 4 (Capítulo 14)

viernes, 18 de diciembre de 2015
Ir a:     Inicio          Capítulo 13       "Un café y un polvo"





<------------------------->
PARTE 4. Y DE PRONTO TODA NUESTRA VIDA SE CONCENTRA EN UN SOLO INSTANTE.
CAPÍTULO 14. TAMBIÉN YO TENÍA MIS ILUSIONES.

"También yo tenía mis ilusiones. Pensaba que la vida iba a ser una comedia brillante, y que tú serías uno de sus muchos personajes encantadores. Resultó ser una tragedia repulsiva y repelente, y la causa siniestra de la gran catástrofe - (...)- fuiste tú, despojado de esa máscara de alegría y placeres que nos había engañado tanto a ti como a mí. (...) Veía con claridad que mi situación, el interés que había despertado siempre mi personalidad y las mil y unas cosas que hacían que mi vida fuese encantadora e improbable te fascinaban y te impulsaban a aferrarte a mí, había algo más, una extraña atracción que hacía que me amaras más que a nadie. Pero tú, como yo, has hallado una tragedia terrible en tu vida, aunque de un carácter totalmente distinto a la mía ¿Quieres saber cuál? Era esta: en ti, el odio siempre ha sido más fuerte que el amor." (Oscar Wilde)

MARTINA
Se me había hecho raro el viaje hacia casa, no podía dejar de pensar en las palabras de Lucía, me estaban atormentando. Ya habíamos acostado a la pequeña en mi cama y Alba estaba sentada en el salón, yo me estaba haciendo un café en la cocina, me costaba centrar las ideas que bullían en mi cabeza y el café siempre me ayudaba a ponerme en orden y tranquilizarme. Cuando lo terminé me fui hacia el salón y me senté en el sofá con ella con la taza de café entre las dos manos.
-¿Seguro que no quieres nada?- volví a preguntarle.
-No me entra nada - Me miró - Gracias por todo.
-No las des. Pero, hazme un favor. Si no vas a tomar nada deja de fumar, es el tercer porro que te fumas desde lo del hospital Alba.- estaba preocupada, solo temblaba y fumaba. Fumaba y temblaba, no me gustaba.
-Es lo único que me tranquiliza joder - volvió a mirar hacia el suelo, ya me estaba acostumbrando a esa manía suya de hacerlo cada vez que se sentía insegura. - Bueno, hay otra cosa pero… - le vi una pícara sonrisa. Dejé el café en la mesa, me acerqué a ella y le quité el porro de las manos, lo dejé en el cenicero y la miré.
-¿Cuál?- dije mientras le acariciaba el pelo. Intuía la respuesta, pero quería oírlo.
-Follar - empezó a reírse. Enseguida noté como el cuerpo respondía a esa respuesta y quise besarla. - Es lo que me ha ayudado durante estos 10 años, follar y colocarme. ¿Jodido verdad? - Alzó la mirada convencida de lo que había dicho.
-Eres preciosa.- no respondí a su pregunta, ella ya sabía la respuesta y tampoco me apetecía contestar. Me dediqué a mirar esos ojos que se me aparecían hasta en sueños. Comenzó a reirse de mí, sonreí.- idiota.
-Tú como siempre, en tu mundo y contestando lo primero que se te ocurre - continuó riéndose de mí.
-¿Qué te tranquilizaba de pequeña? Ahí no fumabas ni follabas…- retomé el tema.
- Rob - Me sorprendió su respuesta porque dejó de reírse al instante. - Mi osito Rob.-
No quería hacerla recordar de nuevo, no si ella no quería. Cogí su cara entre mis manos y rocé mis labios con los suyos. Ella se retiró y apoyó su frente en la mía - Toda mi vida ha sido una puta mierda. El hijo puta de mi padre, el alcohol, los golpes, el miedo. Huí, tuve que hacerlo. Pero no solo huí de mi casa, huí de mí misma. Me refugié en las drogas, en el sexo, en el alcohol - en ese momento soltó una risita irónica - Parece anecdótico ¿verdad? huyo de ese cabrón borracho y me vuelvo como él.
-Tú no eres como él Alba.- su respiración se había alterado.
-Sí lo soy. Sin ir más lejos, te puse un ojo morado la noche que nos conocimos. Él al día siguiente no se acuerda de nada y yo tengo muchos momentos de mi vida que tampoco me acuerdo. He estado tan borracha y tan colocada que… - Noté un temblor por todo su cuerpo.
-Alba, mírame.- dije mientras la obligaba a levantar la cabeza con una mano. - Tú no eres como él, eres mejor y no tienes porqué beber pequeña. Además Lucía te adora. Y… el morado queda bien con mis ojos.- reí.- En serio Alba, esa niña te idolatra, y sabe quién eres realmente. Empieza a ser tú de nuevo. ¿A qué tienes miedo?
-No quiero sentir, sentir es dolor. No quiero más dolor - creí ver como una lágrima descendía por su mejilla.
-No Alba, sentir es fortaleza. Lucía y tu madre han aguantado tanto precisamente por sentir, y no por tu padre como tú crees, sino por ti. Lo que te querían ha conseguido mantenerlas cuerdas Alba. No te equivoques, somos más fuertes cuando queremos. Como dice tu hermana, querer es simple. Es muy inteligente.- la acerqué todo lo que pude a mí y dejé que llorara en mis brazos. Lucía tenía razón, querer era simple… y yo quería a Alba. La quería.


HELENA
Me pesaba el cuerpo, era lo único que notaba en aquel momento. El peso, me pesaba todo, me costaban los movimientos. Hice un esfuerzo por abrir los ojos y mis párpados cedieron no sin antes rechistar y producirme un agudo pinchazo de dolor en la cabeza. La luz era demasiado potente y volví a cerrar los ojos, impulsivamente. Los abrí entrecerrando para que no volviera a darme de golpe la luz, distinguí una figura.
-¿Lucía?- pregunté en voz alta.
-No pequeña, soy yo, Lucas.
-¿Lucas? ¿Te llamó Lucía? ¿Dónde están las pequeñas?- intenté sentarme, y se me escapó un gemido de dolor.
-Calma calma, está bien. Están con...Alba.- miré a mi hermano rápidamente.
-¿Qué? ¿Con Alba? Eso es imposible... ¿Con Alba?
-Sí, pequeña.
-¿A eso le llamas estar bien? ¡Aarón tiene vigilada a Alba! - intenté quitarme los cables que me habían puesto, histérica. Ese cabrón tenía a mis niñas.
-¡Helena! ¡Helena! Están en casa de una amiga de Alba.- Le miré, debía tener la cara desencajada, me eché a llorar. La vista se me nubló.
-Tranquila pequeña, todo va a funcionar.
-Alba...-conseguí murmurar antes de perder el conocimiento.
<------------------------->



Ir a:     Inicio          Capítulo 13          "Un café y un polvo"          Capítulo 15

Buzzys
Arwenundomiel

Estreno en cartelera 18-Diciembre-15

Star Wars: El despertar de la fuerza
Director: J.J. Abrams 
Reparto: Harrison FordCarrie FisherMark HamillAnthony DanielsPeter Mayhew,Kenny BakerJohn BoyegaDaisy RidleyAdam DriverOscar IsaacAndy Serkis,Domhnall GleesonMax von SydowLupita Nyong'oGwendoline ChristieCrystal Clarke,Pip AndersonChristina ChongMiltos YerolemouBillie LourdSimon PeggWarwick Davis 
Género: Ciencia-ficción, aventuras
Duración:  136 min.
Sinopsis: Esta nueva entrega de la Guerra de las Galaxias se establecerá 30 años después de 'El retorno del Jedi', contando con una nueva generación tanto de héroes como de oscuros villanos y, por supuesto, la vuelta de algunos de los personajes favoritos de los fans.
Trailer en español:

Sufragistas
Director: Sarah Gavron 
Reparto: Carey MulliganHelena Bonham CarterMeryl StreepBen WhishawBrendan GleesonRomola GaraiAnne-Marie DuffSamuel WestGeoff BellNatalie PressMorgan WatkinsLorraine StanleyLisa DillonAdrian SchillerNick Hendrix 
Género: Drama, historia
Duración: 106 min.
Sinopsis: 'Suffragette' cuenta la historia de las sufragistas inglesas en los albores de la Primera Guerra Mundial. La mayoría de estas mujeres no venían de clases altas, sino que eran mujeres trabajadoras que veían cómo sus protestas pacíficas no servían para nada. Radicalizadas y volviendo su lucha cada vez más violenta, estaban dispuestas a perderlo todo en su búsqueda incansable de la igualdad: sus trabajos, sus casas, sus hijos y sus vidas. Esta es la historia de Maud, una de estas mujeres, y de su lucha por la dignidad y la de sus compañeras.
Trailer en español:

Invisibles
Director: Oren Moverman 
Reparto: Richard GereBen VereenJena MaloneKyra SedgwickJeremy StrongYul VazquezMichael K. WilliamsSteve BuscemiBrian d'Arcy JamesGeraldine Hughes,Colman DomingoDanielle Brooks 
Género: Drama
Duración: 120 min.
Sinopsis: George (Richard Gere) es un hombre que está cada vez más desesperado. Parece que se le ha pasado la vida sin enterarse. Como no tiene ningún sitio adonde ir, se encuentra vagando por las despiadadas calles de la ciudad de Nueva York. Tras agotar todas las opciones posibles de alojamiento, busca refugio en el Hospital Bellevue, el mayor centro de acogida de Manhattan para hombres sin techo. Resulta ser un entorno duro y desconcertante, lleno de personas marginadas. Pero cuando George entabla amistad con un veterano residente del centro de acogida (Ben Vereen), empieza a encontrar la esperanza de recuperar la relación con su hija, de la que estaba distanciado (Jena Malone).
Trailer en español:

45 años
Director: Andrew Haigh 
Reparto: Charlotte RamplingGeraldine JamesTom CourtenayDolly WellsDavid SibleySam AlexanderHannah ChalmersRichard CunninghamMax RuddKevin MatadeenMichelle FinchCamille UcanMartin AtkinsonPaul GoldsmithRachel Banham 
Género: Drama, romance
Duración: 93 min.
Sinopsis: Kate está sumida en las preparaciones de su 45 aniversario de boda, cuando su marido Geoff recibe una noticia que le obliga a volver al pasado. Hace 50 años sufrió un accidente con su novia de entonces en los Alpes suizos. Acaban de descubrir el cuerpo de la chica, conservado en el hielo y en el tiempo. Geoff se encierra en sus recuerdos y Kate intenta controlar con pragmatismo un ataque de celos. Por fuera, todo parece de lo más normal, pero la convivencia ha cambiado. Kate tiene la sensación de ser una extraña en su propia vida. La película cuenta la historia de dos personas que, al verse confrontadas a emociones inesperadas, no saben vivir con sentimientos desconocidos. Después de 45 años juntos, ¿qué prevalecerá el día de su aniversario de bodas?
Trailer en V.O.:

Hiena: el infierno del crimen
Director: Gerard Johnson 
Reparto: Peter FerdinandoStephen GrahamNeil MaskellElisa LasowskiMyAnna BuringRichard DormerGordon BrownTony PittsOrli Shuka 
Género: Crimen, drama
Duración: 112 min.
Sinopsis: Michael Logan dirige una unidad policial de Londres especializada en desmantelar a los más peligrosos narcotraficantes y, siempre que sea posible, en meter parte del botín en su bolsillo. Su vida se complica con la llegada de dos violentos criminales albaneses y con una investigación que podría revelar sus corruptelas.




Zonda: Folclore argentino
Director: Carlos Saura 
Reparto: Jaime TorresChaqueño PalavecinoSoledad PastoruttiLuis SalinasPedro AznarJuan FalúMarian Farías GómezJairoGabo FerroLiliana HerreroLuciana Jury,Horacio LavanderaWalter Soria 
Género: Documental
Duración: 85 min.
Sinopsis: Explorando una vez más en la magia profunda de las músicas populares, Carlos Saura se adentra en el folclore argentino para ofrecernos un recorrido fascinante sobre un mundo pasado, presente y futuro de un género que marcó la juventud del multipremiado cineasta.


Un día vi 10.000 elefantes
Director: Alex GuimeràJuan Pajares 
Género: Documental
Duración: 80 min.
Sinopsis: Angono Mba, un octogenario guineano rememora desde el salón de su casa la expedición en la que hizo de porteador para el cineasta madrileño Manuel Hernández Sanjuán y su equipo (Hermic Films), que los llevó entre 1944 y 1946 a recorrer la Guinea española documentando la vida en la colonia y buscando un misterioso lago, donde según contaba una leyenda africana, se podían ver 10.000 elefantes juntos.
Trailer en español:


Arwenundomiel

Relato "Un café y un polvo". Parte 4 (Capítulo 13)

jueves, 17 de diciembre de 2015
Ir a:     Inicio          Capítulo 12         "Un café y un polvo"




<------------------------->
PARTE 4. Y DE PRONTO TODA NUESTRA VIDA SE CONCENTRA EN UN SOLO INSTANTE.
CAPÍTULO 13. EL OBJETO DEL AMOR ES AMAR, NI MÁS NI MENOS.

"Los pecados de la carne no son nada. Solo los pecados del alma son vergonzosos. Haber conseguido la absolución por medio físicos me habría atormentado el resto de mi vida. Pero ¿De verdad crees que fuiste digno del amor que te demostré entonces, o que yo pensé que lo fueras siquiera por un instante? ¿De verdad crees que en cualquier momento de nuestra amistad fuiste digno del amor que demostré, o que yo pensé que lo fueses siquiera por un instante? Siempre supe que no lo eras. Pero el amor no trafica en el mercado ni utiliza la balanza del buhonero. Su gozo, como el gozo del intelecto, es sentirse vivo... El objeto del amor es amar, ni más ni menos." (Oscar Wilde)

MARTINA
Mi cabeza estaba totalmente en blanco, me había olvidado de respirar mientras las oía hablar. Me había sentido una intrusa, pero las piernas no me respondían y no me había podido mover de allí, y las miradas tranquilizantes que de vez en cuando me lanzaba Lucía me habían hecho quedarme. Aquellas hermanas eran increíbles. Alba rompió mis pensamientos al hablar.
-Sí… estaría bien, pero no pienso dejarte aquí. - dijo Alba.
-Yo me quedo.- respondí rápidamente.- Ve tranquila.- La verdad es que el temor de que su padre la vigilara se me había colado en el cuerpo y estabilizado en mi pecho. No quería que fuera sola, pero sabía que Alba querría estar tranquila y pensar. Yo sobraba en aquellos momentos, me quedaría con Lucía.
-Así que eres la chica de mi hermana.- dijo en cuanto me senté. Prácticamente di un brinco en el asiento. No me esperaba que me dijera eso.
-¿Cómo has dicho?- pregunté incrédula.
-Está coladita por ti, lo sabes ¿no?- pero… pero… ¿Esta niña? Era tan indiscreta como su hermana. No pude evitar sentir una sensación de placer y alegría en el pecho cuando oí sus palabras, aún sabiendo que no eran ciertas.
-Alba no está “coladita” por mí…- Se quedó mirándome con los intensos ojos verdes que tenía, me fijé en que estaban llenos de minúsculas gotitas doradas, era muy distinta a Alba, pero tan guapa como ella.
-No le hagas daño, no te lo perdonaré.- cada vez sentía más rara esta conversación, me hablaba de que Alba me quería y luego me decía que no la hiciera daño. ¡Pero si yo era precisamente la que no le hacía daño!
-Eh… vale.
-Bien.- asintió con la cabeza y respiró profundamente.- ¿Tú que sientes por ella?
Me removí en la silla, no iba a contarle todo lo que sentía o no sentía a una chica de dieciséis años con su madre en la UCI, su padre en la calle borracho y su hermana que se había largado de su vida. La admiraba, era fuerte. Más que Alba aunque no quisiera admitirlo.
-Yo… eh… no… no…
-¿Sí?
-Yo no sé lo que siento por ella.- me salió como un bombazo, no pude evitarlo, supongo que en el fondo necesitaba hablarlo con alguien…
-¿Por qué no?
-Es complicado.
-¿Complicado? Yo creo que es de lo más sencillo del mundo, si quieres, quieres. Y si no pues no quieres.- la miré sorprendida, era como una ancianita metida en el cuerpo de una niña, la había infraestimado.
-Supongo que sí.- decidí cambiar de tema. Pero tampoco sabía que tema abordar.- ¿Te gusta?- dije señalando la chocolatina que había traído con el café. Me sonrió. Sentí que sabía que no quería seguir con el tema.
-Sí, gracias. - le sonreí y nos quedamos en silencio. No duramos así ni dos minutos, aquella chica se parecía mucho a mí, quería saber mil cosas y quería saberlas ya.- ¿Cómo supiste que te gustaban las chicas?- de nuevo la pregunta me pilló con las defensas bajas, esta niña atacaba fuerte.
-Eres igual que tu hermana, no te cortas un pelo ¿verdad?- se encogió de hombros.
-¿Por qué iba a hacerlo?
-No lo sé… porque quizá la otra persona no quiera responder a tus preguntas porque puede sentirse incómodo.
-¿Te sientes incómoda?
-No, yo no he dicho eso.
-Sí lo has dicho.
-No, hablaba en general.
-Martina, hablabas de ti. ¿Te sientes incómoda?- maldita familia, qué inteligentes eran.
-Sí. A mí no me gustan las chicas.
-¿No? ¿Cómo que no?- parecía sorprendida.
-No, tengo novio.
-¿Y eso que tiene que ver?
-No lo sé, estaré con él por algo.
-¿Sientes esa fuerza atrayente cuando estás con él que se tiene cuando amas?
-¿Qué?- esta pequeña me iba a volver loca.
-Cuando amas.- repitió ella.- siempre sientes una fuerza que te atrae irremediablemente a querer cuidar y proteger a esa persona.
-¿Cómo sabes eso?
-A mí me pasa con mamá, A..., bueno y Alba.
-Ah…- no sabía que contestar a aquello, yo no sentía eso con Mateo, lo sentía más bien hacia… ¿Alba?- ¿Y cómo estás segura de que en pareja es igual?
-No lo sé, solo estoy segura de ello. Eso es amar. En Love Story decían que amar significa no decir nunca lo siento…- se quedó callada como pensando para ella.- De todas maneras mi definición favorita del amor está en la biblia, y aunque no comparta la religión, creo que la definición es perfecta. ¿Te la sabes?
-Sí.- se quedó mirándome.
-Dila.- me insistió.
-El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta- dije de memoria, me encantaba aquella frase desde que era pequeña. Nos quedamos mirándonos fijamente.
-Lucía cariño.- una voz de hombre rompió la conexión que habíamos creado en aquella sala de hospital.
-Tío, gracias por venir, ¿podrás quedarte esta noche?- dijo Lucía mientras se levantaba de la silla.
-Claro pequeña.- contestó, era un hombre que no pasaría de los cincuenta años, canoso y con los mismos ojos verdes de Lucía. Abrió los brazos y Lucía se metió corriendo en ellos.
-Gracias.- dijo susurrando.
-Voy a ver a Alba.- sentía que molestaba en aquella escena familiar, saldría con Alba fuera. Me giré hacia la salida de la salita.
-¡Martina! ¡Espera!- Lucía se acercó rápido a mí.
-¿Podríamos… ir a tu casa a dormir?
-Sí, claro.- respondí antes de pensarlo, pero realmente Ana se iba con su familia los fines de semana y Gabi estaría por ahí con Carmen, y teníamos la norma de que las camas podían utilizarse si invitábamos a alguien.
-¿En serio? Gracias… es que mi padre…
-Lo entiendo, no hay problema. Se lo diré a Alba.
-Solemos ir a la de mi tío, pero se queda aquí con mamá.- Asentí.- Gracias de nuevo.- dijo sonriendo y se marchó hacia su tío.
Respiré profundamente y fui a buscar a Alba. Estaba sentada en el suelo, mirando hacia la nada y temblando.
-Hey, ¿cómo estás? - dije sentándome junto a ella y rodeándola con los brazos. Mientras la abrazaba no pude evitar que las palabras de Lucía me viniesen a la cabeza: “Está loquita por ti…” ¿Sería cierto? Seguramente no...
-Estoy hecha una mierda - miró hacia las estrellas mientras daba una buena calada al porro. Y me hizo salir de mis pensamientos.
-Tranquila cielo, saldrá bien.- pretendía hacer que esas palabras se cumplieran, ninguna de aquellas hermanas se merecía esto. Moví los brazos acariciándola para hacer que Alba entrara en calor.
-Es lo que se suele decir en estos casos - me sonrió sin ganas - Pero gracias - En ese instante se giró para mirarme - ¿Lo escuchaste todo?
-Escuché suficiente. - seguí acariciando sus brazos y su espalda, estaba claro que la calmaba, era raro que no me hubiese apartado ya.
-Ya - creo que no me creyó - No quiero que me tengas lástima ni porras de esas.
-No te compadezco, no eres un cachorro Alba. - la sonreí, era cierto, no sentía lástima por ella, sentía… ¿rabia? No sabía lo que sentía pero quería cuidar a aquella chica, eso lo tenía claro.
-Pues eso - Alba zanjó la conversación pero no retirándose de mí, creo que necesitaba un refugio, algo donde sentirse agusto. No pude evitarlo y la besé en la frente.
-Eres moñas hasta para dar besos - rió. Le cogí la barbilla entre los dedos y la besé suavemente en los labios. Después me quedé mirando a los ojos a aquella chica que me tenía fascinada.

ALBA
-Hemos estado pensando en que no sería seguro ir a tu casa y tampoco a la suya, así que vendréis a la mía. Tu tío está aquí y ha dicho que se quedaría con tu madre. La pequeña necesita descansar, y tú también.- dijo Martina mientras me seguía acariciando entre sus brazos.
-Oye, ¿estás segura que no eres Santa Teresa de Calcuta reencarnada? - bromeé, la verdad es que no llevábamos ni dos meses que nos conocíamos y ya iba por dos veces el dormir en casa de ella. Rió.
-Alba… eres idiota.- contestó sonriendo.
-Dime por qué - la miré a los ojos interrogándola.
-Dime… ¿Y por qué no?
-Pues porque no nos conoces de nada, te dejé la cara amoratada, te follé y no te gustó, en fin… ¿quieres que siga? - volví a mirar hacia la nada.
-A veces las cosas no tienen un porqué… simplemente pasan… ¿no?- se quedó callada unos segundos y luego sonrío.- y yo...bueno… yo no dije nunca que no me gustara.- se levantó y me ofreció la mano sin dejarme contestar.- ¿Vamos?
Ahora sé porqué dicen que a las mujeres nunca se les entiende. Esta niña me tenía completamente descolocada, de la noche a la mañana iba del blanco al negro, de mojigata a zorrón, a decirme sí y después que no. Hoy no tenía ganas de intentar descifrar a Martina, di la última calada y con ayuda de Martina me levanté.
Saqué el móvil y marqué.
-Enana baja. Estamos esperándote en la puerta principal. No, no. No quiero encontrarme con tito y que me coma el coco. Lo sé Luci, pero mis 10 años desaparecida tiene su razón de ser. Vamos, creo yo. Invéntate cualquier excusa, seguro que te sale perfecta. Vale, aquí estamos.- A los cinco minutos apareció Lucía.
-¿Nos vamos?- se acercó corriendo a mí y me cogió del brazo para andar. Siempre lo hacía de pequeña, se abrazaba a mi brazo y me decía que era uno de sus lugares favoritos. Me apartó de Martina y me susurró- Alba, necesito ir un segundo a casa…
-No, vamos directas a casa de Martina.
-Pero...Alba es importante que vaya…
-Te he dicho que no - conociendo al cabrón de mi padre no me extrañaría que pudiera estar esperándola.
-Alba… por…- no la dejé terminar.
-¿Qué palabra es la que no has entendido Lucía? - cuando la llamaba por su nombre era porque ya me estaba tocando tremendamente las narices. Asintió cabizbaja.

LUCÍA
Alba me miraba fijamente, me gustaba sentir de nuevo la sensación de tenerla a mi lado, cuando la había llamado ni siquiera estaba segura de si vendría o si apenas me cogería el teléfono y supiera que era yo me colgaría. Llevaba años sin hablar con ella y siempre había guardado un poco de rencor a que me hubiera dejado allí sola, pero ahora me había dado cuenta de que no había pensado en sí, tenía miedo, mi hermana mayor, mi base más fuerte de cuando era niña… tenía miedo, lo sabía. Intentaba ocultármelo, pero había heredado la capacidad de mamá de decir las cosas con la mirada, por eso siempre evitaba mirar a alguien cuando mentía, se le notaba demasiado en los ojos. El tono de voz, los gestos… había aprendido a controlarlos, pero la mirada seguía allí. Y dentro de aquella coraza que se había creado seguía habiendo un temor enorme, el miedo de cuando era una niña.
Había querido ir a casa a por la pequeñaja. Cuando había llegado la había buscado desesperadamente y no la había encontrado, confié en que hubiera ido a casa de un vecino como le había dicho por si alguna vez pasaba aquello sin que yo estuviera en casa. Sin embargo había llamado a las puertas de cinco casa y nadie me había contestado.
Me aterraba que él se la hubiera llevado, pero mamá me había dicho que no le dijera nada a Alba de Almu, le daba miedo que saliera huyendo… Confiaba en que él se hubiera marchado toda la noche, como siempre hacía después de aquello para volver a la mañana.
Pensé en Alba y Martina. Pensaba que Alba la quería, pero aquello era tan extraño… aunque por un lado me favorecía que tuviera a Martina para colocar a Almu con Alba, ¿Se centraría?
Alba se había sentado atrás conmigo mientras Martina conducía, así que decidí preguntarle en voz baja lo que ya me temía.
-Alba.- dije pegando mi boca a su oído para que solo me pudiera oír ella.- ¿Qué es lo que te da miedo de haberte enamorado de Martina? - Me fulminó con la mirada y luego miró a Martina a través del retrovisor para cerciorarse de que no estaba atenta a nosotras.
-¿Qué dices niñata? - Lo sabía, bajó la mirada inmediatamente después de decirme esas palabras. Me hacía gracia, nunca ha podido disimular lo que dice su mirada.
-Eres como mamá, no sabes mentir con la mirada.- solté una pequeña carcajada y eso hizo que volviera a llevarme una mirada que podría haber hecho callar a cualquiera… cualquiera… menos a mí, no le tenía miedo, sabía quién era realmente, y ella no era como todos pensaban.- ¿Te da miedo que puedas sentir algo por alguien?- volví a preguntar. Me sorprendió que de repente se giró hacia mí y me cogió el cuello como para estrangularme como hacía de pequeña.
-Eres una tocapelotas mocosa - me sonrió.
-Para.- dije secamente. Aparté su brazo y me moví hacia el otro extremo de los asientos, me dediqué a mirar por la ventana.

ALBA
- Vale, vale pequeña - la solté inmediatamente. Era un juego de pequeñas pero ya no lo éramos y habíamos vivido tantas cosas que la verdad… no era el mejor de los juegos.
Me acerqué a ella y le besé en la mejilla acercándome a su oído susurrándole
-Perdona enana.
-No importa.- dijo mientras dejaba caer su peso sobre mi cuerpo y apoyaba la cabeza en mi hombro. Cerró los ojos y me dediqué a acariciarle el pelo.
-¿Sabes? - seguí susurrándole - Estoy aterrorizada por lo que estoy sintiendo por ella. No quiero que me llegue a pasar como mamá y que me ciegue todo este sentimiento. No quiero.
Me miraba fijamente a los ojos.
-Ella no es papá Alba.- volvió a cerrarlos lentamente y en un susurro apenas audible y entrando prácticamente en el sueño comentó.- Además ella te quiere...

<------------------------->



Ir a:     Inicio          Capítulo 12          "Un café y un polvo"          Capítulo 14

Buzzys
Arwenundomiel

Lo mejor de la vida

miércoles, 16 de diciembre de 2015
Lo mejor de la vida es encontrar a alguien que conoce cada uno de tus defectos y aún así, esa persona sigue a tu lado y continua creyendo que eres increíble, que eres lo mejor que le pudo haber pasado y entonces lo comprendes; comprendes que valió la pena sufrir desamores, cometer errores y no creer en el amor.

Porque cuando esa persona aparece, no esperas nada y sin esperar nada lo entiendes todo, te hace creer en el amor, comprender que los desamores pasados solo fueron momentos pasajeros de la vida que te enseñan que después de la tormenta siempre viene la calma.

Que no todo el mundo es igual, que cometiste errores por lo que creías que era amor y ahora, sabes como debes actuar para no cometerlos de nuevo y saber como amar de verdad, comprender que existe el amor verdadero, el amor de tu vida, que es increíble y todo lo que se puede desear.

Escrito por @srtadesquicia

No olvidaré

martes, 15 de diciembre de 2015
Todo lo vivido, todo lo que hicimos,
los lugares que visitamos, las comidas que compartimos.
Esa ducha entre dos, ese lecho que nos cobijaba,
esos "soy toda tuya", esos "te haré sentirme".
Notarte dentro de mí, hundirme en lo más profundo de ti,
ver que somos uno y descubrir al final que somos dos.

No me hagas olvidar todo eso por favor.
Si quieres marchar, hazlo;
si quieres olvidar, hazlo;
si quieres huir, hazlo.
Pero te ruego que no me pidas olvidar todo lo vivido.
Porque siempre te he respetado,
siempre te he seguido,
siempre te he dado lo que deseabas
pero esta vez seré egoísta por primera vez
y mis recuerdos serán míos y no los dejaré olvidar.




Escrito por Arwenundomiel

Relato: "Dudas, mentiras y tópicos: Carol y Vero (Capítulo 1)"

lunes, 14 de diciembre de 2015
Carolina está muy nerviosa. Lo suficiente como para volver a fumar. Por lo menos hacía cuatro años que no probaba un cigarro. Hacía bastante tiempo que no quedaba con una chica. Si es que aquello se puede llamar “quedar”. Por lo que a  Carolina respecta, una cita a ciegas no es más que un apaño acordado, entre dos personas, sin que exista un real interés en el otro. No cabe decir que Carolina es una escéptica. Ella es feliz siéndolo o por lo menos eso ha decidido creerse desde hace un año. Exactamente desde que Julia se fue por la puerta con: sus tres maletas, las palas de padel y su perra Pepa. “¿Qué clase de zorra se lleva a una perra que no es suya sin consultarlo antes?” Todas las mañanas desde hace un año, Carolina se hace la misma pregunta.
Su amiga Ana lleva meses insistiendo en que Carolina conozca a Verónica, una compañera del trabajo con la que supuestamente tiene muchas cosas en común.

Sigo sin saber que hacemos aquí – dice Carolina mientras le da una larga calada a su cigarro.
Esperar a que empiece la obra. Hemos venido demasiado pronto – dice Ana.
No me refería a eso.
Sé perfectamente a lo que te refieres, pero como eres una pesada y no paras de protestar, estaba intentado ignorarte – le dice Ana sacudiendo con la mano el humo que hay delante de su cara - ¿Desde cuando fumas? Pensaba que lo habías dejado.
Ya…- dice Carolina tirando el cigarro al suelo y pisándolo contra el asfalto – mira Ana, te agradezco mucho la molestia pero…mejor me marcho a mi casa. Esto ha sido una mala idea.
¡Ah, no! De eso nada. Tú te quedas. No vas a irte justamente hoy. Le he prometido a Vero que vendríamos a verla al estreno.
¿Por qué me haces esto? – protesta Carolina – Es muy pronto. No estoy preparada para conocer a nadie, Ana.
Llevas seis meses diciéndome lo mismo.
Por algo será – le contesta Carolina.
    
Carolina coge aire profundamente y se mete las manos en los bolsillos. Hace mucho frío y tiene las manos heladas por haber estado fumando. Con un gesto de hombros esconde su nariz dentro de su bufanda roja. Siempre le hace sentirse más segura oler el suavizante de su ropa cuando se enfrenta a algo que desconoce.

Mira Carol, te quiero pero eres una cagona en potencia. Es solo nombrar la palabra “cita” y ya quieres evaporarte – le recrimina Ana –. Vero te va a encantar. Te conozco perfectamente. Se te va a caer el culo cuando la veas.
Pues peor me lo pones – increpa Carolina –. Es mucha presión ¿Qué pasa si es una “bollera maletera”?
¿Perdona? – le pregunta anonada Ana.
Ya sabes…La típica mujer que se lleva las maletas a la primera cita.

Ante la cara de estupefacción de Ana, Carolina decide seguir hablando para hacerse entender.

Me refiero a esa clase de mujeres que no te conocen pero se quieren mudar contigo en la primera cita; y cuando menos te lo esperas pasas de acostarte con ella a encontrarte: su cepillo de dientes en el baño, sus CD´s de Vanesa Martín en tu cuarto, el gato en el salón y sus miles de camisas de cuadros en tu armario – protesta Carolina.
¿Pero tú te oyes? – le pregunta Ana -. Además Vero no es así.
No sería tan raro, pasa todos los días. Lo peor es que luego te acostumbras a sus cojines, sus camisas, su cepillo de dientes y hasta al puto gato. ¿Para qué? Yo te diré para que – dice  Carolina alzando la voz y sacando las manos de los bolsillos – para que un buen día se lleve sus maletas, su gato, sus CD´s y a su puta madre y te quedes con tu mierda de vida vacía.
Técnicamente las “bolleras maleteras” de las que hablas, se quedan y no se van – comenta Ana –. Para echarlas tienes que llamar a los GEOS o cambiarte de país. Lo que tú estás describiendo es algún tipo de“bollera maletera Express”. Jamás había oído hablar de alguien así.
 Eso es porque no sales mucho – dice Carolina negando con la cabeza.

Ana mira a su amiga con cara de desesperación. En momentos así las estrangularía.

¿Qué ocurre Carol? – le pregunta Ana, poniéndose seria.
Nada.
Ya, y yo me chupo el dedo – le contesta Ana.
Es solo que no me siento a gusto con esto – dice por fin Carolina.
¿Por qué? – le pregunta Ana.
¿Qué te hace pensar que hay un pero? – le pregunta Carol, mirando hacia otro lado.
¡Carolina no seas pesada que nos conocemos! – protesta Ana.

Carolina se apoya contra la pared y mira fijamente a su amiga.

¿Qué pasa si no le gusto?,  ¿o si descubre que soy un fraude?
¿Cómo? – pregunta Ana sorprendida.
Sí…no tengo nada que ofrecer, Ana. Tengo una casa vacía, un trabajo mal pagado, un montón de cicatrices infectadas y ninguna idea de lo que voy a hacer con mi vida ¿Cómo puedo sentarme a hablar con alguien y que me vea mínimamente atractiva?

Ana se queda muda mirando a su amiga. En silencio se apoya con la espalda contra la pared al lado de ella. Con seguridad coge el bolso de Carolina y saca la cajetilla de tabaco. Enciende un par de cigarrillos y le pasa uno a su amiga.

Pero si tú no fumas – dice de pronto Carolina.
Ni tu tienes citas a ciegas, pero por algo hay que empezar ¿no?
<------------------------->

Ir a:     Inicio         "Dudas, mentiras y tópicos"          Capítulo 2

Escrito por Fusaa

Receta: Pollo asado con frutas

domingo, 13 de diciembre de 2015

Ingredientes:
1 pollo
1 manzana reineta
10 ciruelas pasas
8 orejones
50 g de uvas pasas
3 dientes de ajo
2 vasos de caldo
12 chalotas
1 cucharada de harina de maíz refinada
Agua
Aceite de oliva virgen extra
Sal
1 rama de perejil

Elaboración:
Limpia y sazona el pollo por dentro y por fuera.
Corta la manzana en cuatro, pélala y retírale el corazón. Rellena el pollo con la manzana, las ciruelas, los orejones, las pasas y los dientes de ajo. Colócalo sobre una placa de horno, vierte encima un buen chorro de aceite (3 cucharadas) y el caldo. Introduce en el horno (previamente calentado) a 180º durante 45-50 minutos.




Pela las chalotas y confítalas a fuego suave en una sartén con un poco de aceite.
Cuando el pollo esté hecho sácalo del horno, vacíalo (retirando las frutas a un plato), pasa el caldo resultante a una cazuela  y lígalo con una cucharada de harina de maíz diluida en agua. Para servir, coloca el pollo en el centro de una fuente, a un lado las frutas del relleno y al otro las chalotas. Adorna con una rama de perejil.



Consejo:
Para asar un pollo hay que untarlo con aceite, manteca o mantequilla. Si se va a rellanar hay que meter el relleno sin apretar demasiado porque quedaría pastoso.


Arwenundomiel
Fuente: Cocinando con Karlos Arguiñano